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El mundo afectivo en muchas ocasiones puede alterar el pensamiento, por ejemplo, cuando estamos ciegos de rabia o amor. De esta manera, es imposible pensar en un desarrollo intelectual separado de un desarrollo emocional. La inteligencia emocional, es la que se pone en práctica al momento de ser capaz de reaccionar correctamente ante nuevos desafíos y responder a las exigencias de la vida.

La inteligencia emocional, supone un adecuado conocimiento de sí mismo y de sensibilidad frente a los otros, además de ciertas características. ((3))

El desarrollo de la afectividad es necesario para alcanzar una madurez emocional adecuada, de acuerdo a la edad y etapa de vida. Distintos autores proponen diferentes indicadores o criterios de madurez afectiva o emocional que permiten reconocer el grado de desarrollo afectivo alcanzado.

Se debe tener en cuenta que madurez es un proceso dinámico, de desarrollo paulatino. Es un concepto relativo que puede referirse tanto al desarrollo total de la personalidad como a cada una de las esferas del desarrollo humano, y en cada etapa evolutiva de la vida. Por ejemplo, un adolescente puede estar maduro biológicamente para tener un hijo, pero no lo está desde un punto de vista emocional, ni social.

Madurez afectiva implica la integración armónica de todos los componentes de la personalidad, logrando tener una percepción correcta acerca de si mismo, de los demás y del mundo que nos rodea. El logro de una personalidad armónica permite un bienestar emocional; sentirse bien interiormente.

Indicadores de Madurez Afectiva

A continuación se mencionan algunos indicadores de madurez afectiva, entre otros.((4))

No siempre los adultos logran la madurez afectiva emocional que se espera y es probable que algunos de estos indicadores de madurez estén ausentes en muchos adolescentes pero, con un desarrollo y educación afectivo-sexual adecuado, estarán en camino de lograr mayor madurez afectiva.

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((1)). Capponi R. Psicopatología y semiología psiquiátrica. Santiago: Editorial Universitaria; 1996

((2)). Davidoff L. Introducción a la psicología. México: Editorial McGraw-Hill; 1993

((3)). Märtin D. y Boeck K. Qué es la inteligencia emocional. Munich: Editorial EDAF; 1997

((4)). Lobos L. La afectividad como componente de la sexualidad. En: Molina R, Sandoval J, González E, editores. Salud Sexual y Reproductiva en la Adolescencia. Santiago: Mediterráneo; 2003. p. 706-718

((5)).Papalia D. y Wendkos S. Desarrollo humano. México: Editorial McGraw-Hill; 1992

((6)). Santelices l, Romo W, Inostroza V, De la Fuente R. El misterio de la sexualidad humana. Santiago: Editorial Universidad Católica de Chile; 1992

((7)). Sarquis C. Introducción al estudio de la pareja humana. Santiago: Editorial Universidad Católica de Chile; 1993

((8)). Montero A. Educación sexual: un pilar fundamental en la sexualidad de la adolescencia. Rev Med Chile 2011; 139: 1249-1252.